Que nuestras páginas web tengan cookies no significa que sean para tentar al monstruo de las galletas.

En verdad, una cookie (o galleta informática) tan solo es una pequeña información enviada por un sitio web. Esta pequeña información es almacenada en el navegador del usuario para que el sitio web pueda consultar la actividad previa del usuario.

Pero, entonces ¿su intención es espiar a los usuarios?

No exactamente. Tiene dos funciones:

  •  Llevar un control de usuarios.
  •  Conseguir información sobre los hábitos del usuario.

A lo que se traduce en la práctica en que no tengas que estar constantemente poniendo tus datos cada vez que entras a los mismos sitios y que la información que se te ofrece siempre estará relacionada con tus últimas búsquedas, lo cual facilita que encuentres lo que estás buscando.

¿CUÁL ES SU PROPÓSITO?

Las cookies ayudan a los servidores web a identificar a cada usuario facilitando así que el usuario no tenga que registrarse cada dos por tres en las páginas que entra con regularidad.

También realiza seguimientos de usuarios a lo largo de un sitio web. Esto te ayuda a ti, que tienes un negocio online y no sabes detectar en qué falla tu página web. Con el seguimiento de la usabilidad de tu página por parte de los usuarios podrás detectar si debes mejorar algún apartado o saber qué quiere tu público y así mejorar lo que ofreces.

MITOS Y LEYENDAS

Entre el monstruo de las galletas y el hombre del saco circulan unos cuantos mitos sobre las cookies:

  • Las cookies son similares a gusanos y virus que pueden borrar datos de los discos duros de tu ordenador.
  • Las cookies son un tipo de spyware porque pueden leer información personal almacenada en tu ordenador.
  • Las cookies generan popups.
  • Las cookies se utilizan para generar spam.
  • Las cookies se utilizan con fines publicitarios.

Pero la verdad es que son tan solo datos.

POLÍTICA DE PRIVACIDAD

La directiva de la Unión Europea de 2002 sobre privacidad en las telecomunicaciones contiene reglas sobre el uso de cookies. En concreto, en el artículo 5, párrafo 3 establece que el almacenamiento de datos (como cookies) en el ordenador de un usuario sólo puede hacerse si:

  • el usuario recibe información sobre cómo se utilizan esos datos;
  • el usuario tiene la posibilidad de rechazar esa operación.

Sin embargo, este artículo también establece que almacenar datos que son necesarios por motivos técnicos está permitido como excepción.

Pero si eres de los que creen que las cookies es el inicio de la guerra con los monstruos de barrio sésamo recuerda que se pueden borrar, aceptar o bloquear. Esto depende de como tengas configurado tu navegador web.